Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­Pero la caridad—­manifesto D. Inocencio con cierta
     energia,—­no nos impide precavernos contra los malos; y
[30] de eso se trata.  Ya que han decaido tanto los caracteres
     y el valor en la desdichada Orbajosa; ya que este pueblo
     parece dispuesto a poner la cara para que escupan en ella
     cuatro soldados y un cabo, busquemos alguna defensa
     uniendonos.

     —­Yo me defendere como pueda—­dijo con resignacion 156
     y cruzando las manos dona Perfecta.—­iHagase la
     voluntad del Senor!

     —­Tanto ruido para nada.... iPor vida de!... iEn
[5] esta casa son de la piel del miedo!...—­exclamo
     Caballuco, entre serio y festivo.—­No parece sino que el tal D.
     Pepito es una region (lease legion) de demonios.  No se
     asuste usted, senora mia.  Mi sobrinillo Juan, que tiene
     trece anos, guardara la casa, y veremos, sobrino por sobrino,
[10] quien puede mas.

—­Ya sabemos todos lo que significan tus guapezas y valentias—­replico la dama.—­iPobre Ramos, quieres echartela de bravucon cuando ya se ha visto que no vales para nada!

[15] Ramos palidecio ligeramente, fijando en la senora una
     mirada singular en que se confundian el espanto y el respeto.

     —­Si, hombre, no me mires asi.  Ya sabes que no me
     asusto de fantasmones. ?Quieres que te hable de una vez
     con claridad?  Pues eres un cobarde.

[20] Ramos, moviendose como el que tiene por diversas partes
     de su cuerpo molestas picazones, demostraba gran
     desasosiego.  Su nariz expelia y recogia el aire como la de un
     caballo.  Dentro de aquel corpachon combatia consigo
     misma por echarse fuera rugiendo y destrozando, una
[25] tormenta, una pasion, una barbaridad.  Despues de modular
     a medias algunas palabras, mascando otras, levantose y
     bramo de esta manera: 

     —­iLe cortare la cabeza al Sr.  Rey!

     —­iQue desatino!  Eres tan bruto como cobarde—­dijo
[30] palideciendo la senora.—?Que hablas ahi de matar, si yo
     no quiero que maten a nadie, y mucho menos a mi sobrino,
     persona a quien amo a pesar de sus maldades?

     —­iEl homicidio! iQue atrocidad!—­exclamo el Sr.  D.
     Inocencio escandalizado.—­Ese hombre esta loco.

     —­iMatar!...  La idea tan solo de un homicidio me 157
     horroriza, Caballuco—­dijo la senora cerrando los dulces
     ojos.—­iPobre hombre!  Desde que has querido mostrar
     valentia, has aullado como un lobo carnicero.  Vete de
[5] aqui, Ramos; me causas espanto.

     —?No dice la senora que tiene miedo? ?No dice que
     atropellaran la casa, que robaran a la nina?

     —­Si, lo temo.

     —­Y eso lo ha de hacer un solo hombre—­dijo Ramos
[10] con desprecio volviendo a sentarse.—­Eso lo ha de hacer
     D. Pepe Poquita Cosa con sus matematicas.  Hice mal en
     decir que le rebanaria el pescuezo.  A un muneco de ese
     estambre, se le coge de una oreja y se le echa de remojo en
     el rio.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.