Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     Dirigiose a su habitacion; mas no sintiendo sueno ni
[30] necesidad de reposo fisico, sino por el contrario, fuerte
     excitacion que le impulsaba a agitarse y divagar, cavilando
     y moviendose, se paseo de un angulo a otro de la pieza. 
     Despues abrio la ventana que daba a la huerta, y poniendo
     los codos en el antepecho de ella, contemplo la inmensa
     negrura de la noche.  No se veia nada.  Pero el hombre 112
     ensimismado lo ve todo, y Rey, fijos los ojos en la
     obscuridad, miraba como se iba desarrollando sobre ella el
     abigarrado paisaje de sus desgracias.  La sombra no le permitia
[5] ver las flores de la tierra, ni las del cielo, que son las
     estrellas.  La misma falta casi absoluta de claridad
     producia el efecto de un ilusorio movimiento en las masas de
     arboles, que se extendian al parecer, iban perezosamente y
     regresaban enroscandose, como el oleaje de un mar de
[10] sombras.  Formidable flujo y reflujo, una lucha entre
     fuerzas no bien manifiestas, agitaban la silenciosa esfera. 
     El matematico, contemplando aquella extrana proyeccion
     de su alma sobre la noche, decia: 

—­La batalla sera terrible.  Veremos quien sale [15] triunfante.

     Los insectos de la noche hablaron a su oido, diciendole
     misteriosas palabras.  Aqui un chirrido aspero; alli un
     chasquido semejante al que hacemos con la lengua; alla
     lastimeros murmullos; mas lejos un son vibrante parecido
[20] al de la esquila suspendida al cuello de la res vagabunda. 
     De subito sintio Rey una consonante extrana, una rapida
     nota propia tan solo de la lengua y de los labios humanos. 
     Esta exhalacion cruzo por el cerebro del joven como un
     relampago.  Sintio culebrear dentro de si aquella S fugaz,
[25] que se repitio una y otra vez, aumentando de intensidad. 
     Miro a todos lados, miro hacia la parte alta de la casa, y en
     una ventana creyo distinguir un objeto semejante a un ave
     blanca que movia las alas.  Por la mente excitada de Pepe
     Rey cruzo en un instante la idea del fenix, de la paloma, de
[30] la garza real... y sin embargo, aquella ave no era mas
     que un panuelo.

     El ingeniero salto por la ventana a la huerta.  Observando
     bien, vio la mano y el rostro de su prima.  Le parecio
     distinguir el tan usual movimiento de imponer silencio
     llevando el dedo a los labios.  Despues la simpatica sombra 113
     alargo el brazo hacia abajo y desaparecio.  Pepe Rey entro
     de nuevo en su cuarto rapidamente y procurando no hacer
     ruido, paso a la galeria, avanzando despues lentamente por
[5] ella.  Sentia el palpitar de su corazon, como si recibiera
     hachazos dentro del pecho.  Espero un rato... al fin
     oyo distintamente tenues golpes en los peldanos de la
     escalera.  Uno, dos, tres....  Producian aquel rumor unos
     zapatitos.

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