El senor dean era un
viejo de edad avanzada, corpulento
y encendido, pletorico,
apopletico, un hombre que se salia
fuera de si mismo por
no caber en su propio pellejo, segun
[15] estaba de gordo y morcilludo. Procedia de
la exclaustracion;
no hablaba mas que de
asuntos religiosos, y desde el
principio mostro hacia
Pepe Rey el desden mas vivo. Este
se mostraba cada vez
mas inepto para acomodarse a sociedad
tan poco de su gusto.
Era su caracter nada maleable,
[20] duro y de muy escasa flexibilidad, y rechazaba
las perfidias
y acomodamientos de
lenguaje para simular la concordia
cuando no existia.
Mantuvose, pues, bastante grave durante
el curso de la fastidiosa
tertulia, obligado a resistir el impetu
oratorio de la alcaldesa
que, sin ser la Fama, tenia el privilegio
[25] de fatigar con cien lenguas el oido humano.
Si en el
breve respiro que esta
senora daba a sus oyentes, Pepe Rey
queria acercarse a su
prima, pegabasele el Penitenciario
como el molusco a la
roca, y llevandole aparte con ademan
misterioso, le proponia
un paseo a Mundogrande con el
[30] Sr. D. Cayetano o una partida de pesca en
las claras aguas
del Nahara.
Por fin esto concluyo, porque todo concluye en este mundo. Retirose el senor dean, dejando la casa vacia, y bien pronto no quedo de la senora alcaldesa mas que un eco, semejante al zumbido que recuerda en la humana oreja 70 el reciente paso de una tempestad. El juez privo tambien a la tertulia de su presencia, y por fin D. Inocencio dio a su sobrino la senal de partida.
[5] —Vamos, nino, vamonos que es tarde—le
dijo sonriendo.
—iCuanto
has mareado a la pobre Rosarito!... ?Verdad,
nina? Anda, buena
pieza, a casa pronto.
—Es hora de acostarse—dijo dona Perfecta.
—Hora de trabajar—repuso el abogadillo.
[10] —Por mas que le digo que despache
los negocios de dia—anadio
el canonigo,—no
hace caso.
—iSon tantos los negocios... pero tantos...!
—No, di mas
bien que esa endiablada obra en que te has
metido... El no
lo quiere decir, Sr. D. Jose; pero sepa
[15] usted que se ha puesto a escribir una obra sobre
La influencia
de la mujer en la sociedad
cristiana, y ademas una
Ojeada sobre el movimiento
catolico en... no se donde.
?Que entiendes tu de
ojeadas ni de influencias?... Estos
rapaces del dia se atreven
a todo. iUf... que chicos!...
[20] Con que vamonos a casa. Buenas noches, senora
dona
Perfecta... buenas noches,
Sr. D. Jose... Rosarito....
—Yo esperare
al Sr. D. Cayetano—dijo Jacinto,—para
que me de el Augusto
Nicolas.
—iSiempre cargando libros... hombre!... A veces [25] entras en casa que pareces un burro. Pues bien, esperemos.


