Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­No.

[15] —­Sera manana....  En fin, yo siento mucho que el
     apresuramiento del Sr.  Licurgo me haya privado del gusto
     y de la honra de defenderle a usted, pero como ha de ser.... 
     Licurgo se ha empenado en que yo le he de sacar de penas. 
     Estudiare la materia con el mayor detenimiento.  Estas
[20] picaras servidumbres son el gran escollo de la
     jurisprudencia.

     Pepe entro en el comedor en un estado moral muy
     lamentable.  Vio a dona Perfecta hablando con el
     Penitenciario, y a Rosarito sola, con los ojos fijos en la puerta.
[25] Esperaba sin duda a su primo.

     —­Ven aca, buena pieza—­dijo la senora, sonriendo con
     muy poca espontaneidad.—­Nos has insultado, gran ateo;
     pero te perdonamos.  Ya se que mi hija y yo somos dos
     palurdas incapaces de remontarnos a las regiones de las
[30] matematicas, donde tu vives; pero en fin... todavia es
     posible que algun dia te pongas de rodillas ante nosotros,
     rogandonos que te ensenemos la doctrina.

     Pepe contesto con frases vagas y formulas de cortesia y
     arrepentimiento.

     —­Por mi parte—­dijo D. Inocencio, poniendo en los 67
     ojos expresion de modestia y dulzura,—­si en el curso de
     estas vanas disputas he dicho algo que pueda ofender al Sr. 
     D. Jose, le ruego que me perdone.  Aqui todos somos
[5] amigos.

     —­Gracias.  No vale la pena.

     —­A pesar de todo—­indico dona Perfecta, sonriendo ya
     con mas naturalidad,—­yo soy siempre la misma para mi
     querido sobrino, a pesar de sus ideas extravagantes y
          
                                        [antireligiosas...]
[10] ?De que creeras que me pienso ocupar esta
     noche?  Pues de quitarle de la cabeza al tio Licurgo esas
     terquedades con que te piensa molestar.  Le he mandado
     venir, y en la galeria me esta esperando.  Descuida, que
     yo lo arreglare, pues aunque conozco que no le falta
[15] razon....

     —­Gracias, querida tia—­repuso el joven, sintiendose
     invadido por la onda de generosidad que tan facilmente
     nacia en su alma.

     Pepe Rey dirigio la vista hacia donde estaba su prima,
[20] con intencion de unirse a ella; pero algunas preguntas
     sagaces del canonigo le retuvieron al lado de dona Perfecta. 
     Rosario estaba triste, oyendo con indiferencia melancolica
     las palabras del abogadillo, que instalandose junto a ella,
     habia comenzado una retahila de conceptos empalagosos,
[25] con importunos chistes sazonada y fatuidades del peor
     gusto.

     —­Lo peor para ti—­dijo dona Perfecta a su sobrino
     cuando le sorprendio observando la desacorde pareja que
     formaban Rosario y Jacinto,—­es que has ofendido a la
[30] pobre Rosario.  Debes hacer todo lo posible por desenojarla.
     iLa pobrecita es tan buena!...

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.