—En eso tiene razon el Sr. de Rey—dijo el abogadillo enfaticamente.—El senor organista toco el otro dia todo el brindis y el wals de la misma opera y despues un rondo de 62 La Gran Duquesa.
—Pero cuando
se me cayeron las alas del corazon—continuo
el ingeniero implacablemente,—fue
cuando vi
[5] una imagen de la Virgen que parece estar en gran
veneracion,
segun la mucha gente
que ante ella habia y la multitud
de velas que la alumbraban.
La han vestido con ahuecado
ropon de terciopelo
bordado de oro, de tan extrana forma
que supera a las modas
mas extravagantes del dia. Desaparece
[10] su cara entre un follaje espeso, compuesto de
mil
suertes de encajes rizados
con tenacillas, y la corona de
media vara de alto,
rodeada de rayos de oro, es un disforme
catafalco que le han
armado sobre la cabeza. De la misma
tela y con los mismos
bordados son los pantalones del Nino
[15] Jesus... No quiero seguir, porque la descripcion
de como
estan la madre y el
hijo me llevaria quizas a cometer alguna
irreverencia. No
dire mas, sino que me fue imposible tener
la risa y que por breve
rato contemple la profanada imagen,
exclamando: “iMadre
y senora mia, como te han puesto!”
[20] Concluidas estas palabras, Pepe observo a sus
oyentes, y
aunque a causa de la
sombra crepuscular no se distinguian
bien los semblantes,
creyo ver en alguno de ellos senales de
amarga consternacion.
—Pues Sr.
D. Jose—exclamo vivamente el canonigo,
[25] riendo y con expresion de triunfo,—esa
imagen que a la
filosofia y panteismo
de usted parece tan ridicula, es nuestra
Senora del Socorro,
patrona y abogada de Orbajosa, cuyos
habitantes la veneran
de tal modo que serian capaces de
arrastrar por las calles
al que hablase mal de ella. Las
[30] cronicas y la historia, senor mio, estan llenas
de los milagros
que ha hecho, y aun
hoy dia vemos constantemente
pruebas irrecusables
de su proteccion. Ha de saber usted
tambien que su senora
tia dona Perfecta es camarera mayor
de la Santisima Virgen
del Socorro, y que ese vestido que
a usted le parece tan
grotesco... pues... digo que ese 63
vestido tan grotesco
a los impios ojos de usted, salio de
esta casa, y que los
pantalones del Nino obra son juntamente
de la maravillosa aguja
y de la acendrada piedad de
[5] su prima de usted, Rosarito, que nos esta oyendo.
Pepe Rey se quedo bastante
desconcertado. En el
mismo instante levantose
bruscamente dona Perfecta, y sin
decir una palabra se
dirigio hacia la casa, seguida por el
senor Penitenciario.
Levantaronse tambien los restantes.
[10] Disponiase el aturdido joven a pedir perdon a
su prima por
la irreverencia, cuando
observo que Rosarito lloraba. Clavando
en su primo una mirada
de amistosa y dulce reprension,
exclamo:


