—Estamos
en Marzo y la carta trimestral de Perfecta no
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podia faltar. Querido
hijo, leela, y si estas conforme con
lo que en ella manifiesta
esa santa y ejemplar mujer, mi
querida hermana, me
daras la mayor felicidad que en mi
[5] vejez puedo desear. Si no te gustase el
proyecto, desechalo
sin reparo, aunque tu
negativa me entristezca; que en el
no hay ni sombra de
imposicion por parte mia. Seria
indigno de mi y de ti
que esto se realizase por coaccion de
un padre terco.
Eres libre de aceptar o no, y si hay en tu
[10] voluntad la mas ligera resistencia, originada
en ley del
corazon o en otra causa,
no quiero que te violentes por mi.
Pepe dejo la carta sobre
la mesa, despues de pasar la
vista por ella, y tranquilamente
dijo:
—Mi tia quiere que me case con Rosario.
[15] —Ella contesta aceptando con gozo
mi idea—dijo el
padre muy conmovido.—Porque
la idea fue mia... si,
hace tiempo, hace tiempo
que la concebi... pero no habia
querido decirte nada,
antes de conocer el pensamiento de
mi hermana. Como
ves, Perfecta acoge con jubilo mi plan;
[20] dice que tambien habia pensado en lo mismo; pero
que no
se atrevia a manifestarmelo,
por ser tu... ?no ves lo que
dice? “por ser
tu un joven de singularisimo merito, y su
hija una joven aldeana
educada sin brillantez, ni
mundanales atractivos....”
Asi mismo lo dice.... iPobre
[25] hermana mia! iQue buena es!... Veo que no
te
enfadas; veo que no
te parece absurdo este proyecto mio, algo
parecido a la prevision
oficiosa de los padres de antano, que
casaban a sus hijos
sin consultarselo, y las mas veces
haciendo uniones disparatadas
y prematuras.... Dios
[30] quiera que esta sea o prometa ser de las mas
felices. Es
verdad que no conoces
a mi sobrina; pero tu y yo tenemos
noticias de su virtud,
de su discrecion, de su modestia y
noble sencillez.
Para que nada le falte, hasta es bonita....
Mi opinion—anadio
festivamente,—es que te pongas en
camino y pises el suelo
de esa recondita ciudad episcopal, 21
de esa urbs augusta,
y alli, en presencia de mi hermana y
de su graciosa Rosarito,
resuelvas si esta ha de ser algo mas
que mi sobrina.
[5] Pepe volvio a tomar la carta y la leyo con cuidado.
Su
semblante no expresaba
alegria ni pesadumbre. Parecia
estar examinando un
proyecto de empalme de dos vias
ferreas.
—Por cierto—decia
D. Juan,—que en esa remota
[10] Orbajosa, donde, entre parentesis, tienes fincas
que puedes
examinar ahora, se pasa
la vida con la tranquilidad y dulzura
de los idilios. iQue
patriarcales costumbres! iQue
nobleza en aquella sencillez!
iQue rustica paz virgiliana!


