[25] —Es que de aqui no se ven mas que
los arrabales—afirmo
con disgusto el guia.—Cuando
entre usted en la
calle Real y en la del
Condestable, vera fabricas tan hermosas
como la de la catedral.
—–No quiero hablar mal de Orbajosa antes de conocerla—dijo
[30] el caballero.—Lo que he dicho no es
tampoco senal
de desprecio; que humilde
y miserable, lo mismo que
hermosa y soberbia,
esa ciudad sera siempre para mi muy
querida, no solo por
ser patria de mi madre, sino porque en
ella viven personas
a quienes amo ya sin conocerlas. Entremos, 16
pues, en la ciudad augusta.
Subian ya por una calzada
proxima a las primeras calles,
e iban tocando las tapias
de las huertas.
[5] —?Ve usted aquella gran casa que esta
al fin de esta
gran huerta por cuyo
bardal pasamos ahora?—dijo el tio
Licurgo, senalando el
enorme paredon revocado de la unica
vivienda que tenia aspecto
de habitabilidad comoda y alegre.
—Ya... ?aquella es la vivienda de mi tia?
[10] —Justo y cabal. Lo que vemos
es la parte trasera de la
casa. El frontis
da a la calle del Condestable, y tiene cinco
balcones de hierro que
parecen cinco castillos. Esta hermosa
huerta que hay tras
la tapia es la de la casa, y si usted
se alza sobre los estribos,
la vera toda desde aqui.
[15] —Pues estamos ya en casa—dijo
el caballero.—?No se
puede entrar por aqui?
—Hay una puertecilla; pero la senora la mando tapiar.
El caballero se alzo
sobre los estribos, y alargando cuanto
pudo la cabeza, miro
por encima de las bardas.
[20] —Veo la huerta toda—indico.—Alli,
bajo aquellos arboles,
esta una mujer, una
chiquilla... una senorita....
—Es la senorita Rosario—repuso Licurgo.
Y al instante se alzo
tambien sobre los estribos para
mirar.
[25] —iEh! senorita Rosario—grito,
haciendo con la derecha
mano gestos muy significativos.—Ya
estamos aqui...
aqui le traigo a su
primo.
—Nos ha visto—dijo
el caballero, estirando el pescuezo
hasta el ultimo grado.—Pero
si no me engano, al lado de
[30] ella esta un clerigo... un senor sacerdote.
—Es el senor
Penitenciario—repuso con naturalidad el
labriego.
—Mi prima
nos ve... deja solo al clerigo, y echa a
correr hacia la casa...
Es bonita....
—Como un sol. 17
—Se ha puesto mas encarnada
que una cereza. Vamos,
vamos, Sr. Licurgo.
III
=Pepe Rey=
Antes de pasar adelante, conviene decir quien era Pepe [5] Rey y que asuntos le llevaban a Orbajosa.


