Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

     —­iInsultada... insultada una senora por ese!...—­exclamo
     Caballuco.—­Vamos, no puede ser.

     —­Si usted no tuviera ocupaciones... ibah, bah! ya
     estaria yo tranquilo.

[30] —­Ocupaciones tengo—­dijo el Centauro levantandose
     de la mesa;—­pero si es empeno de usted....

     Hubo una pausa.  El Penitenciario habia cerrado los
     ojos y meditaba.

     —­Empeno mio es, Sr.  Ramos—­dijo al fin.

     —­Pues no hay mas que hablar.  Iremos, senora dona Maria. 204

     —­Ahora, querida sobrina—–­ dijo D. Inocencio entre serio
     y jovial,—­puesto que hemos concluido de cenar, traeme la
     jofaina.

[5] Dirigio a su sobrina una mirada penetrante, y acompanandolas
     de la accion correspondiente, profirio estas palabras: 

—­Yo me lavo las manos.

XXVIII

De Pepe Rey a D. Juan Rey

Orbajosa 12 de Abril.

“Querido padre:  perdoneme usted si por primera vez le
desobedezco no saliendo de aqui, ni renunciando a mi proposito.
[10] El consejo y ruego de usted son propios de un
padre bondadoso y honrado:  mi terquedad es propia de un
hijo insensato; pero en mi pasa una cosa singular; terquedad
y honor se han juntado y confundido de tal modo, que
la idea de disuadirme y ceder me causa vergueenza.  He
[15] cambiado mucho.  Yo no conocia estos furores que me
abrasan.  Antes me reia de toda obra violenta, de las exageraciones
de los hombres impetuosos, como de las brutalidades
de los malvados.  Ya nada de esto me asombra, porque
en mi mismo encuentro a todas horas cierta capacidad
[20] terrible para la perversidad.  A usted puedo hablarle como
se habla a solas con Dios y con la conciencia; a usted
puedo decirle que soy un miserable, porque es un miserable
quien carece de aquella poderosa fuerza moral contra si
mismo, que castiga las pasiones y somete la vida al duro
[25] regimen de la conciencia.  He carecido de la entereza cristiana
que contiene el espiritu del hombre ofendido en un
hermoso estado de elevacion sobre las ofensas que recibe y
los enemigos que se las hacen; he tenido la debilidad de
abandonarme a una ira loca, poniendome al bajo nivel de 205
mis detractores, devolviendoles golpes iguales a los suyos, y
tratando de confundirles por medios aprendidos en su propia
indigna escuela. iCuanto siento que no estuviera usted
[5] a mi lado para apartarme de este camino!  Ya es tarde. 
Las pasiones no tienen espera.  Son impacientes, y piden
su presa a gritos y con la convulsion de una espantosa sed
moral.  He sucumbido.  No puedo olvidar lo que tantas
veces me ha dicho usted, y es que la ira puede llamarse la
[10] peor de las pasiones, porque transformando de improviso
nuestro caracter, engendra todas las demas maldades, y a
todas les presta su infernal llamarada.

Copyrights
Project Gutenberg
Doña Perfecta from Project Gutenberg. Public domain.