No sabemos como llego
a oidos del brigadier Batalla;
pero es indudable que
este diligente militar tenia noticia de
[30] que los orbajosenses habian variado de intenciones,
y en la
manana de aquel dia
dispuso la prision de los que en nuestro
rico lenguaje insurreccional
solemos llamar caracterizados.
Salvose por milagro
el gran Caballuco, refugiandose en
casa de las Troyas;
pero no creyendose alli seguro, bajo,
como se ha visto, a
la santa y no sospechosa mansion del 185
buen canonigo.
Por la noche la tropa,
establecida en diversos puntos del
pueblo, ejercia la mayor
vigilancia con los que entraban y
[5] salian; pero Ramos logro evadirse burlando o
quizas sin
burlar las precauciones
militares. Esto acabo de encender
los animos, y multitud
de gente se conjuraba en los caserios
cercanos a Villahorrenda,
juntandose de noche para dispersarse
de dia y preparar asi
el arduo negocio de su levantamiento.
[10] Ramos recorrio las cercanias allegando gente
y
armas, y como las columnas
volantes andaban tras los Aceros
en tierra de Villajuan
de Nahara, nuestro heroe caballeresco
adelanto mucho en poco
tiempo.
Por las noches arriesgabase
con audacia suma a entrar en
[15] Orbajosa; valiendose de medios de astucia o tal
vez de
sobornos. Su popularidad
y la proteccion que recibia dentro
del pueblo servianle
hasta cierto punto de salvaguardia,
y no sera aventurado
decir que la tropa no desplegaba ante
aquel osado campeon
el mismo rigor que ante los hombres
[20] insignificantes de la localidad. En Espana,
y principalmente
en tiempo de guerras,
que son siempre aqui desmoralizadoras,
suelen verse esas condescendencias
infames con los
grandes, mientras se
persigue sin piedad a los pequenuelos.
Valido, pues, de su
audacia, del soborno, o no sabemos de
[25] que, Caballuco entraba en Orbajosa, reclutaba
mas gente,
reunia armas y acopiaba
dinero. Para mayor seguridad de
su persona, o para cubrir
el expediente, no ponia los pies en
su casa, apenas entraba
en la de dona Perfecta para tratar
de asuntos importantes,
y solia cenar en casa de este o del
[30] otro amigo, prefiriendo siempre el respetado
domicilio de
algun sacerdote, y principalmente
el de don Inocencio,
donde recibiera asilo
en la manana funesta de las prisiones.
En tanto Batalla habia telegrafiado al Gobierno diciendole que, descubierta una conspiracion facciosa, estaban presos sus autores, y los pocos que lograron escapar anda 186 ban dispersos y fugitivos, activamente perseguidos por nuestras columnas.
XXVI
Maria Remedios


