Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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     mi madre.  Yo no se como ha venido esto.... iQue
     mala soy!  Los demonios se han apoderado de mi.  Senor,
     ven en mi auxilio, porque no puedo con mis propias fuerzas
[30] vencerme....  Un impulso terrible me arroja de esta casa. 
     Quiero huir, quiero correr fuera de aqui.  Si el no me lleva,
     me ire tras el arrastrandome por los caminos.... ?Que
     divina alegria es esta que dentro de mi pecho se confunde
     con tan amarga pena?...  Senor, Dios padre mio, iluminame. 
     Quiero amar tan solo.  Yo no naci para este 173
     rencor que me esta devorando.  Yo no naci para disimular,
     ni para mentir, ni para enganar.  Manana saldre a la calle,
     gritare en medio de ella, y a todo el que pase le dire:  amo,
[5] aborrezco
....  Mi corazon se desahogara de esta manera....
     ?Que dicha seria poder conciliario todo, amar y
     respetar a todo el mundo!  La Virgen Santisima me
     favorezca....  Otra vez la idea terrible.  No lo quiero pensar,
     y lo pienso.  No lo quiero sentir, y lo siento. iAh! no
[10] puedo enganarme sobre este particular.  No puedo ni
     destruirlo ni atenuarlo... pero puedo confesarlo y lo
     confieso, diciendote:  iSenor, que aborrezco a mi madre!

     Al fin se aletargo.  En su inseguro sueno, la imaginacion
     le reproducia todo lo que habia hecho aquella noche,
[15] desfigurandolo, sin alterarlo en su esencia.  Oia el reloj de la
     catedral dando las nueve; veia con jubilo a la criada
     anciana, durmiendo con beatifico sueno, y salia del cuarto
     muy despacito para no hacer ruido; bajaba la escalera
     suavemente, que no movia un pie hasta no estar segura de
[20] poder evitar el mas ligero ruido.  Salia a la huerta, dando
     una vuelta por el cuarto de las criadas y la cocina; en la
     huerta deteniase un momento para mirar al cielo, que
     estaba negro y tachonado de estrellas.  El viento callaba. 
     Ningun viento interrumpia el hondo sosiego de la noche.
[25] Parecia existir en ella una atencion fija y silenciosa, propia
     de ojos que miran sin pestanear y oidos que acechan en la
     expectativa de un gran suceso....  La noche observaba.

     Acercabase despues a la puerta vidriera del comedor, y
     miraba con cautela a cierta distancia, temiendo que la vieran
[30] los de dentro.  A la luz de la lampara del comedor veia
     a su madre de espaldas.  El Penitenciario estaba a la
     derecha y su perfil se descomponia de un modo extrano; creciale
     la nariz, asemejandose al pico de un ave inverosimil, y
     toda su figura se tornaba en una recortada sombra, negra y
     espesa, con angulos aqui y alli, irrisoria, escueta y delgada. 174
     Enfrente estaba Caballuco, mas semejante a un dragon que
     a un hombre.  Rosario veia sus ojos verdes, como dos

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