mala soy! Los demonios se han apoderado de mi. Senor,
ven en mi auxilio, porque no puedo con mis propias fuerzas
[30] vencerme.... Un impulso terrible me arroja de esta casa.
Quiero huir, quiero correr fuera de aqui. Si el no me lleva,
me ire tras el arrastrandome por los caminos.... ?Que
divina alegria es esta que dentro de mi pecho se confunde
con tan amarga pena?... Senor, Dios padre mio, iluminame.
Quiero amar tan solo. Yo no naci para este 173
rencor que me esta devorando. Yo no naci para disimular,
ni para mentir, ni para enganar. Manana saldre a la calle,
gritare en medio de ella, y a todo el que pase le dire: amo,
[5] aborrezco.... Mi corazon se desahogara de esta manera....
?Que dicha seria poder conciliario todo, amar y
respetar a todo el mundo! La Virgen Santisima me
favorezca.... Otra vez la idea terrible. No lo quiero pensar,
y lo pienso. No lo quiero sentir, y lo siento. iAh! no
[10] puedo enganarme sobre este particular. No puedo ni
destruirlo ni atenuarlo... pero puedo confesarlo y lo
confieso, diciendote: iSenor, que aborrezco a mi madre!
Al fin se aletargo.
En su inseguro sueno, la imaginacion
le reproducia todo lo
que habia hecho aquella noche,
[15] desfigurandolo, sin alterarlo en su esencia.
Oia el reloj de la
catedral dando las nueve;
veia con jubilo a la criada
anciana, durmiendo con
beatifico sueno, y salia del cuarto
muy despacito para no
hacer ruido; bajaba la escalera
suavemente, que no movia
un pie hasta no estar segura de
[20] poder evitar el mas ligero ruido. Salia
a la huerta, dando
una vuelta por el cuarto
de las criadas y la cocina; en la
huerta deteniase un
momento para mirar al cielo, que
estaba negro y tachonado
de estrellas. El viento callaba.
Ningun viento interrumpia
el hondo sosiego de la noche.
[25] Parecia existir en ella una atencion fija y silenciosa,
propia
de ojos que miran sin
pestanear y oidos que acechan en la
expectativa de un gran
suceso.... La noche observaba.
Acercabase despues a
la puerta vidriera del comedor, y
miraba con cautela a
cierta distancia, temiendo que la vieran
[30] los de dentro. A la luz de la lampara del
comedor veia
a su madre de espaldas.
El Penitenciario estaba a la
derecha y su perfil
se descomponia de un modo extrano; creciale
la nariz, asemejandose
al pico de un ave inverosimil, y
toda su figura se tornaba
en una recortada sombra, negra y
espesa, con angulos
aqui y alli, irrisoria, escueta y delgada. 174
Enfrente estaba Caballuco,
mas semejante a un dragon que
a un hombre. Rosario
veia sus ojos verdes, como dos


