En efecto; Orbajosa
estaba tranquila.—Los Aceros,
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aquella dinastia aguerrida,
merecedora, segun algunas gentes,
de figurar en el Romancero,
habia tomado por su cuenta la
provincia cercana; pero
la insurreccion no cundia en el
[5] termino de la ciudad episcopal. Creeriase
que la cultura
moderna habia al fin
vencido en su lucha con las levantiscas
costumbres de la gran
behetria, y que esta saboreaba las
delicias de una paz
duradera. Y esto es tan cierto, que el
mismo Caballuco, una
de las figuras mas caracterizadas de
[10] la rebeldia historica de Orbajosa, decia claramente
a todo
el mundo que el no queria
renir con el Gobierno ni meterse en
danzas que podian
costarle caras.
Digase lo que se quiera,
el arrebatado caracter de Ramos
habia tomado asiento
con los anos, enfriandose un poco la
[15] fogosidad que con la existencia recibiera de
los Caballucos
padres y abuelos, la
mejor casta de guerreros que ha asolado
la tierra. Cuentase
ademas que por aquellos dias el nuevo
gobernador de la provincia
celebro una conferencia con este
importante personaje,
oyendo de sus labios las mayores
[20] seguridades de contribuir al reposo publico
y evitar toda ocasion
de disturbios.
Aseguran fieles testigos que se le veia en
amor y compana con los
militares, partiendo un pinon con
este o el otro sargento
en la taberna, y hasta se dijo que le
iban a dar un buen destino
en el Ayuntamiento de la capital
[25] de la provincia. iOh! cuan dificil es para el
historiador,
que presume de imparcial,
depurar la verdad en esto de las
opiniones y pensamientos
de los insignes personajes que
han llenado el mundo
con su nombre! No sabe uno a que
atenerse, y la falta
de datos ciertos da origen a lamentables
[30] equivocaciones. En presencia de hechos tan
culminantes
como la jornada de Brumario,
como el saco de Roma por
Borbon, como la ruina
de Jerusalen, ?que psicologo, ni que
historiador podra determinar
los pensamientos que les
precedieron o les siguieron
en la cabeza de Bonaparte, Carlos
V y Tito?—iResponsabilidad
inmensa la nuestra! Para 151
librarnos en parte de
ella, refiramos palabras, frases y aun
discursos del mismo
emperador orbajosense, y de este modo
cada cual formara la
opinion que le parezca mas acertada.
[5] No cabe duda alguna de que Cristobal Ramos salio,
ya
anochecido, de su casa,
y atravesando por la calle del
Condestable, vio tres
labriegos que en sendas mulas venian en
direccion contraria
a la suya, y preguntandoles que a do
caminaban, repusieron
que a la casa de la senora dona
[10] Perfecta a llevarle varias primicias de frutos


