Doña Perfecta eBook

This eBook from the Gutenberg Project consists of approximately 512 pages of information about Doña Perfecta.

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[25] —­Las autoridades del pais—­objeto Jacinto,—­funcionan
     aun perfectamente.

     —­Creo que se equivoca usted—­repuso el soldado, cuya
     fisonomia observaban con profundo interes la senora y el
     Penitenciario.—­Hace una hora ha sido destituido el alcalde
[30] de Orbajosa.

     —?Por el gobernador de la provincia?

—­El gobernador ha sido sustituido por un delegado del Gobierno que debio llegar esta manana.  Los Ayuntamientos todos cesaran hoy.  Asi lo ha mandado el ministro, porque temia, no se con que motivo, que no prestaban apoyo 147 a la autoridad central.

     —­Bien, bien estamos—­murmuro el canonigo frunciendo
     el ceno y echando adelante el labio inferior.

[5] Dona Perfecta meditaba.

     —­Tambien han sido quitados algunos jueces de primera
     instancia, entre ellos el de Orbajosa.

     —­iEl juez! iPeriquito!... ?Ya no es juez
     Periquito?—­exclamo dona Perfecta con voz y gesto semejantes
[10] a los de las personas que tienen la desgracia de ser picadas
     por una vibora.

     —­Ya no es juez de Orbajosa el que lo era—­dijo Pinzon.—­Manana
     vendra el nuevo.

     —­iUn desconocido!

[15] —­iUn desconocido!

—­Un tunante quizas.... iEl otro era tan honrado!...—­dijo la senora con zozobra.—­Jamas le pedi cosa alguna que al punto no me concediera. ?Sabe usted quien sera el alcalde nuevo?

[20] —­Dicen que viene un corregidor.

     —­Vamos, diga usted de una vez que viene el Diluvio, y
     acabaremos—­manifesto el canonigo levantandose.

     —?De modo que estamos a merced del senor brigadier?

     —­Por algunos dias, ni mas ni menos.  No se enfaden
[25] ustedes conmigo.  A pesar de mi uniforme, soy enemigo del
     militarismo; pero nos mandan pegar... y pegamos.  No
     puede haber oficio mas canalla que el nuestro.

     —­Si que lo es, si que lo es—­dijo la senora, disimulando
     mal su furor.—­Ya que usted lo ha confesado....  Con
[30] que ni alcalde ni juez....

     —­Ni gobernador de la provincia.

     —­Que nos quiten tambien al senor obispo y nos manden
     un monaguillo en su lugar.

     —­Es lo que falta....  Si aqui les dejan hacerlo—­
     murmuro D. Inocencio, bajando los ojos,—­no se pararan 148
     en pelillos.

     —­Y todo es porque se teme el levantamiento de partidas
     en Orbajosa—­exclamo la senora, cruzando las manos y
[5] agitandolas de arriba a bajo, desde la barba a las rodillas. 
     Francamente, Pinzon, no se como no se levantan hasta las
     piedras.  No le deseo mal ninguno a usted; pero lo justo
     seria que el agua que beben ustedes se les convirtiera en
     lodo.... ?Dijo usted que mi sobrino es intimo amigo del
[10] brigadier?

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