[25] —Las autoridades del pais—objeto
Jacinto,—funcionan
aun perfectamente.
—Creo que
se equivoca usted—repuso el soldado, cuya
fisonomia observaban
con profundo interes la senora y el
Penitenciario.—Hace
una hora ha sido destituido el alcalde
[30] de Orbajosa.
—?Por el gobernador de la provincia?
—El gobernador ha sido sustituido por un delegado del Gobierno que debio llegar esta manana. Los Ayuntamientos todos cesaran hoy. Asi lo ha mandado el ministro, porque temia, no se con que motivo, que no prestaban apoyo 147 a la autoridad central.
—Bien, bien
estamos—murmuro el canonigo frunciendo
el ceno y echando adelante
el labio inferior.
[5] Dona Perfecta meditaba.
—Tambien
han sido quitados algunos jueces de primera
instancia, entre ellos
el de Orbajosa.
—iEl juez!
iPeriquito!... ?Ya no es juez
Periquito?—exclamo
dona Perfecta con voz y gesto semejantes
[10] a los de las personas que tienen la desgracia
de ser picadas
por una vibora.
—Ya no es
juez de Orbajosa el que lo era—dijo Pinzon.—Manana
vendra el nuevo.
—iUn desconocido!
[15] —iUn desconocido!
—Un tunante quizas.... iEl otro era tan honrado!...—dijo la senora con zozobra.—Jamas le pedi cosa alguna que al punto no me concediera. ?Sabe usted quien sera el alcalde nuevo?
[20] —Dicen que viene un corregidor.
—Vamos, diga
usted de una vez que viene el Diluvio, y
acabaremos—manifesto
el canonigo levantandose.
—?De modo que estamos a merced del senor brigadier?
—Por algunos
dias, ni mas ni menos. No se enfaden
[25] ustedes conmigo. A pesar de mi uniforme,
soy enemigo del
militarismo; pero nos
mandan pegar... y pegamos. No
puede haber oficio mas
canalla que el nuestro.
—Si que lo
es, si que lo es—dijo la senora, disimulando
mal su furor.—Ya
que usted lo ha confesado.... Con
[30] que ni alcalde ni juez....
—Ni gobernador de la provincia.
—Que nos
quiten tambien al senor obispo y nos manden
un monaguillo en su
lugar.
—Es lo que
falta.... Si aqui les dejan hacerlo—
murmuro D. Inocencio,
bajando los ojos,—no se pararan
148
en pelillos.
—Y todo es
porque se teme el levantamiento de partidas
en Orbajosa—exclamo
la senora, cruzando las manos y
[5] agitandolas de arriba a bajo, desde la barba
a las rodillas.
Francamente, Pinzon,
no se como no se levantan hasta las
piedras. No le
deseo mal ninguno a usted; pero lo justo
seria que el agua que
beben ustedes se les convirtiera en
lodo.... ?Dijo usted
que mi sobrino es intimo amigo del
[10] brigadier?


