El Rey está furioso con Huck y piensa que Huck lo dejó a él y al Duque en el cementerio a propósito. Huck lo niega y dice que él pensó que ya estaban muertos, por lo que se escapó en la primera oportunidad que tuvo.
El Rey y el Duque discuten sobre quien puso el dinero en el ataúd.
Se acusan uno al otro y finalmente, el Rey admite que lo hizo (aunque Huck lo hizo en realidad). Esto libera a Huck, por ahora queda sin culpa.
El Rey y el Duque se emborrachan y se quedan dormidos en la carpa. Jim le dice a Huck la verdad acerca de todo.
View More Summaries on Adventures of Huckleberry Finn